“La repetición de una vida lúcida o muy lúcida no llevaría sino a la veladura personal, de la misma manera que la total exposición a la luz deshace la fotografía.

“Pasar de lo bueno a lo regular, transitar desde la alerta a la modorra, desde la vivacidad a la ataraxia a través de sus infinitas gamas debiera ser valorado tal como toda aventura que, en su esencia, invoca la experimentación, lo desconocido o lo menos común.

“Estimularse para no decaer, engullir píldoras para no parar, culpabilizarse para no sucumbir, anula grandes espacios palpitantes. “

(Merece la pena leer el artículo completo de Vicente Verdú)