La nueva película de González Íñárritu trata de las consecuencias de la política internacional en la gente común, en aquellos que no nos dedicamos a la política y tenemos que sufrir las decisiones de las “cabezas pensantes.”

Un niño que dispara un rifle por diversión pasa a ser considerado un terrorista internacional. Una niñera que va a una boda en su país, al regresar, se convierte en una inmigrante ilegal a pesar de haber vivido años en Norteamérica. Da la impresión de que la tan mencionada globalización sólo trae ventajas a unos pocos, los que controlan el cotarro de la llamada “economía global”.

Los demás tendremos que seguir soportando los “inconvenientes” de la “nueva situación mundial”, donde los que no proceden de las zonas acaudaladas del planeta son considerados invitados no deseados o posibles terroristas.