El cine de terror actual me parece decepcionante. Cuando no se hacen remakes de películas japonesas de terror (que, a su vez, se copian a sí mismas), se ruedan cosas como Saw (todavía no acabo de entender el éxito de estas películas más bien aburridas), nuevas entregas de La Matanza de Texas (que, en el fondo, son la misma película con otros actores) o refritos como Van Helsing o Underworld, que mezclan personajes en un cóctel poco sabroso (exceptuando a Kate Beckinsale, la única razón por la que disfruto de Underworld).
Pero Dawn of the Dead de Zack Snyder sí merece la pena. El comienzo de la película es de lo mejorcito que ha dado el cine en los últimos años, pero no sólo eso, sino que es una película imprevisible, cosa inaudita dada el manido argumento que suelen incluir las películas de zombis. Por no mencionar el sutil sentido del humor que trae, ausente de la mayoría de películas del género recientemente (¿realmente deben estar todos los personajes de Underworld con esa cara de palo?) y los efectos, casquería nada fina (como debe ser.)
Snyder puede convertirse en uno de los directores favoritos del género fantástico, con sus nuevos proyectos, Los 300 y Watchmen.
Es una comedia y te provoca la risa durante la película, pero después te queda la sensación de que la cosa no es para reírse. Y es que, cuando contemplas a veinteañeros que están “quemados” en empresas que pagan mal y en las que se aburren, te das cuenta del mensaje de Kevin Smith. En el fondo, no es tan gracioso como parece…
Su personaje de Rupert Pupkin, obsesionado con la fama y el reconocimiento del público hasta un extremo enfermizo, es un auténtico ejemplo de interpretación y debería ser asignatura obligatoria en toda escuela de cine o teatro (siempre y cuando se disfrute en la película en versión original: el doblaje no le hace justicia). Aunque tampoco debemos olvidar a Sandra Bernhard ni a Jerry Lewis (especialmente antipático en su papel, con el contraste entre su imagen pública de cómico afable y simpático, y la manera en que trata a los demás en privado).